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RENUNCIA A LA HUMANIDAD, por Josep Anton Pérez

¿Os imagináis que en algún momento pudiéramos renunciar a nuestra condición de humanos?

abandonar la tierraNo sé si de manera quántica, metafísica o alienígena pero poder renunciar a formar parte de esta humanidad que ya está llegando a unos límites inimaginables de intolerancia, de egoísmo, de crueldad. Una civilización que parece haber olvidado los principios básicos de amor, respeto y solidaridad, palabras que parecen haber caído en saco de la cursilería, del sentimentalismo y la utopía.
consecuencias nefastas

Pero no puedo más que pensar que a lo largo de este milenio la humanidad se ha visto inmersa en una cruzada para ver quien conseguía más beneficios más ganancia, a cualquier precio, sin prejuicios y sin tener en cuenta las posibles consecuencias nefastas e intolerables.

Se desinflo la burbuja inmobiliaria, lo que provocó una alarma económica y un caos financiero, pero para las grandes fortunas y los lobbies desertizacióneconómicos, no fue más que una manera de cambiar las reglas y el tablero de juego, trasladando su campo de acción a las materias básicas como la alimentación o la tierra. Sectores que han afectado en gran manera al empobrecimiento de países y de personas. Ahora ya no se especula con terrenos, viviendas o grandes construcciones, es el momento de los alimentos, combustibles y tierras de cultivo, lo que ha desplazado a agricultores y pequeños productores, así como a países africanos que están vendiendo sus tierras a grandes multinacionales para el cultivo de los biocombustibles, en detrimento de la agricultura de subsistencia. A todo ello le añadimos la persistente desertización de algunas zonas del globo y comprobaremos que la estrategia financiera continua buscando los mercados más lucrativos a pesar de los desastres humanitarios que ello pueda provocar.

Somalia, Etiopia, o Djibouti, están atravesando la mayor hambruna de los últimos veinte años, y la comunidad internacional vuelve la vista y las preocupaciones hacia la economía de los países del norte, que al parecer no producen los beneficios deseados, pero podemos dejar morir de hambre a más de quince millones de personas, en su mayor parte niños. Todo ello tras un acaparador silencio mediático, que ya no vende periódicos ni aumenta audiencias, más bien molesta, por las imágenes desagradables y por la mala conciencia que pueden despertar.

hambruna

lobbies2No me digáis que no es para pensar en renunciar a nuestra condición de humanos, cuando la riqueza y los recursos están en manos de unos pocos y estos no piensan ni por un momento en una distribución equitativa de los mismos, en poder conseguir una cosa tan básica como la alimentación para millones de personas. Por el contrario, su objetivo es amasar fortunas que al final ni tan solo podrán disfrutar, ya que como a todo humano, les llegara su día y la riqueza la disfrutaran otros.

limosnaPor muchas ideas, buena voluntad e intenciones que cualquiera de nosotros podamos tener para resolver la situación, no tan solo de África, sino de millones de personas que también sufren en occidente, sin la ayuda de los que más tienen es imposible, con lo que nos invade esa sensación de impotencia que nos lleva a querer renunciar a la condición de humano.

Es la sociedad civil, la gente de la calle, los que amamos las cosas sencillas, los que respetamos nuestro entorno, los que nos sentimos solidarios con lo que más lo necesitan, somos los que tenemos que revelarnos contra el poder establecido. Tenemos  que poder decir basta,manifestación pero con propuestas solidas, y contundentes que demuestren que otro orden social es posible, que la convivencia y la solidaridad con los que nos rodean nos puede hacer más felices, gozando de un planeta al que debemos respetar para que nos continúe proporcionando los recursos necesarios para nuestra subsistencia. No podemos continuar bajo la sumisión del consumismo de la producción indiscriminada, del yugo de los grandes poderes económicos, tenemos que ser capaces de demostrar que una vida sencilla de principios y valores es posible. Porque en definitiva las grandes fortunas se han generado, gracias a la producción, trabajo y el consumo del resto de los mortales, lo que en realidad no deja de ser una paradoja.

Josep A.

Josep Anton Pérez
Periodista


viernes, 2 de septiembre de 2011