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Entrevista a Carmen García Enguita, creadora del taller “Viviendo a la Mujer que Soy”

Carmen García Enguita: “Lo esencial es recuperar nuestra parte instintiva”

Carmen_Lulu_Inma__27 peque-“Lo mejor de sus enseñanzas es verla a ella” explica Rosa, una de las alumnas de Carmen. Son muchas las mujeres para quienes Carmen representa como nadie a la madre tierra, a la mujer salvaje, a la mujer que se ha hecho a sí misma. Hace mas de veinte años que comenzaron los talleres “Viviendo a la mujer que soy”, y por Barcelona, Madrid, Málaga, Francia o América, esta moderna Afrodita ofrece herramientas para que la mujer se conecte a sus ritmos más íntimos, a su inmenso poder de transformación. Estar cerca de ella te hace sentir bien, a gusto con la vida, consciente de tu presencia.

¿Cómo nacieron los talleres de “Viviendo a la mujer que soy”?
-Nacieron de una llamada interna que me sorprendió diciendo que yo estaba reseca como mujer; aquello me impactó, nunca me había planteado qué significaba ser mujer. En aquel tiempo gastaba unos modales muy masculinos (muchos proyectos, una carrera exitosa…) hasta que rompí con muchas cosas, me separé, lo dejé todo. Me detuve e hice lo que me pedía el cuerpo, irme a la naturaleza. Bajé a las profundidades para conectar con mis ritmos interiores: salía a aullar a la naturaleza cuando estaba dolorida, dormía al lado del fuego. Era febrero, cuando la naturaleza brota y sentí que yo también podía brotar….

Y apareció una comprensión amplificada de lo femenino, ¿no?
Sí, lentamente surgía esa mujer sabia que crece desde el útero. Me ocupé en explorar mi mundo femenino; en nuestro país no existía información sobre este asunto, así que me dediqué a recolectarla. Comprendí que el útero es un caldero femenino que recoge información y revierte sabiduría; fue una conclusión muy personal, no podía contrastar, pero sí compartir con mis amigas y así nació “Viviendo…”.

¿Qué cuentas en estos talleres, qué se cuece en el útero?
-Los talleres son un recorrido en espiral, y yo acompaño en ese viaje que recorre a las mujeres que nos habitan. Lo esencial es recuperar nuestra parte instintiva, a la mujer árbol, con raíces, que habita su cadera, el lugar donde se aloja el útero como el espacio trascendente donde cuece el potaje de la vida. Cuando una mujer asume que es portadora en vez de buscadora, empieza a valorarse.
Lo femenino es lo que guarda la vida, a veces irradia quietud, otras destrucción. Comprender el misterio de lo femenino, de la muerte, de la regeneración, es entender que las transformaciones son bendiciones.

¿Cómo son las mujeres que se interesan por tus talleres?
-Suelen ser grupos de 15 ó 25 mujeres entre 30 y 70 años. Lo más interesante es que es un taller donde te vas recreando a ti misma, y dices “esta soy yo” y “esta soy yo en transformación”. to_print_cara2Lo femenino crece con el apoyo, nosotras necesitamos apoyarnos para fortalecer la valoración de lo que tenemos. Las mujeres florecemos desde la alegría o la creatividad, no desde lo estricto o rígido. En mis talleres tú te permites ser en transformación, se valora tu forma particular de expresarte y de ser. Es un lugar donde se celebra que lo femenino se encarne en tu cuerpo y lo aprendas a irradiar en tu vida. En este espacio no caben proyecciones del tipo: “Algún día vendrán a salvarme”, o “Ya habrá un momento mejor…”.

¿Qué puede esperar la mujer que se asoma a tus talleres?
-Como las mujeres se han vuelto muy mentales, y lo femenino es creativo por excelencia, vuelven a recuperar el brillo a través de la creatividad en pequeñas cosas, así que escribimos, pintamos, bailamos, tejemos, destejemos…. Ahí se consigue la hermandad de las mujeres, donde se recupera la apertura, el florecer de una vida que ha tenido las raíces muy deshabitadas.

¿Qué crees que ha perdido la mujer estos años y qué tiene que recuperar?
-La mujer ha perdido el jugo de estar conectada a la raíz profunda, se ha desconectado y lo femenino ha tomado un lugar menor. Es vital volver a la mujer árbol, volver a sentir el poderío de la vida en tu cuerpo: la savia es la sabiduría. Hoy la apuesta de las mujeres es salir al mundo y poner sus cualidades masculinas al servicio de su femineidad.

¿Crees que el mundo necesita que las mujeres cambien?
El perfil femenino del mundo, y también el de los hombres, necesita sanarse y ocupar su propio lugar. Debemos hacernos la vieja pregunta: “¿Esto que hago sirve a la vida?” Antes de actuar, los antiguos indios de América se planteaban cómo iban a afectar sus actos a las siguientes siete generaciones, y lo femenino, como guardián de la vida, es consciente de si lo que hace va a favor o en contra de la vida.

-Una de tus alumnas nos contaba que no necesita preguntarte nada porque sólo con verte se siente contestada. ¿Cómo consigues transmitir ese halo de estar siempre habitada?Carmen_Lulu_Inma__21 peque
-Yo estoy habitada porque trato de ser coherente con lo que he ido recogiendo a lo largo de mi camino y creo que me sirve. Empecé con la alimentación y después vino el yoga, los viajes, el shiatsu… Ha sido un trabajo de enraizar, de sentir, de darme este espacio para mí; no tengo secretos, soy una exploradora y soy coherente. La pócima mágica es lo que tú elijes en tu vida.

Y hasta cuándo te ves acompañando a las mujeres?
-Estoy al servicio de las mujeres, me encanta hacer lo que hago.

¿Cómo imaginas a las mujeres dentro de diez años?
-Creo que hemos hecho una carrera extraordinaria, saliendo de un lugar de opresión hacia otro donde podemos elegir. Y aunque aún hay mucho que hacer, lo más importante ahora no es pelear, si no permitirnos ser quienes somos y transformar la vida con los valores de lo femenino. Las mujeres que pasan por estos talleres constatan que cuando tú cambias los hombres cambian también.

Hay un potencial enorme de mujeres maduras con disponibilidad para crear un mundo mejor, es el momento de revertir. Las mujeres necesitamos crear juntas y apoyarnos, pero no para ir en contra de nada sino para crear una vida más justa y de mayor cooperación. Si desde los distintos gremios actuamos así, ya es suficiente.

Inspira vida


miércoles, 10 de febrero de 2010