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Una interesante terápia «Filosófica o Counseling»

counseling2Asesoría, consejería, consultoría filosófica o counseling filosófico son diferentes formas de nombrar a una nueva psicoterapia de corte filosófico que tuvo sus inicios en los años 80 del siglo XX con el filósofo alemán Gerd Achenbach. Éste da inicio «oficial» a esta nueva vertiente de la filosofía aplicada a la vida cotidiana, que no es más que una restitución a su más antiguo origen. Por su parte, el canadiense Lou Marinoff dará un enorme impulso a la difusión de esta disciplina con su best-seller «Más Platón y Menos Prozac» (1999).

Se trata de una logoterapia (la búsqueda del sentido a través del diálogo) que ayuda a la persona (que no se conforma con vivir sometida al dictado de la costumbre, de las convenciones sociales y de las creencias vigentes), a elegir sus objetivos y examinar sus experiencias. Así extraerá de ellas sus propias verdades y reorientará su existencia hacia la autenticidad personal, la libertad emocional y al lograr hacerse con su propia vida.

counseling3La diferencia con la psicoterapia es que el asesor filosófico trata con personas «corrientes», que por su forma de pensar y concebir el mundo no son felices o no están satisfechas con sus vidas. Cuando se da un desequilibrio grave, un trastorno mental o una patología, el asesor filosófico deriva a esa persona a un psicólogo clínico o un psiquiatra. El terapeuta filosófico se refiere a sus clientes como consultantes no como pacientes, pues no trabaja con “enfermos” y no indaga en el pasado doloroso u oscuro del individuo. El asesor filosófico parte del supuesto de que muchas inquietudes o conflictos cotidianos que nos aquejan no tienen que ver con disfunciones psíquicas (aunque puedan dar lugar a ciertos síntomas psicológicos: desgana, desmotivación, agresividad, miedo, patrones conductuales o emocionales compulsivos e inadecuados, etc.), sino que tienen una raíz filosófica: están asociadas a nuestra concepción básica del mundo y de nosotros mismos, y sobre la felicidad, el deber, el amor, etc. Para afrontar estos retos, por tanto, hay que hacer filosofía (la nuestra propia, la de cada uno), ayudados por un filósofo profesional que nos guíe en esta apasionante tarea.

PeerCounselingEl filósofo terapeuta no ofrece soluciones, ya que el fin del diálogo filosófico no es dar el remedio que elimine un problema o dar la solución a cómo debemos actuar en una situación determinada, sino el descubrimiento de la verdad propia, y este descubrimiento es un trabajo estrictamente personal. El asesor filosófico es como un padre que ayuda a su hijo a hacer los deberes, pero no se los hace, si no el niño no aprendería. El counceling filosófico sugiere que la psicoterapia y la terapia tradicional hablada tienen sus limitaciones y utiliza la filosofía como un método para afrontar la vida, ya sea un problema específico o una crisis espiritual. El mensaje final reside en la necesidad de llegar a una filosofía propia, porque una vida sin sentido no merece la pena o es mucho más dura de llevar. Para ello, el filósofo cuenta con una amplitud de miras y profundidad de conocimiento con los que hará ver al consultante: sus potencialidades infinitas; descubrir qué es la felicidad para él y no la que nos dicta el sistema, que no somos quienes creemos ser sino mucho más; sentir nuestra magnificencia como seres humanos y encontrar el sentido de nuestra vida.

Agustí Guisasola – Licenciado y Doctorando en Filosofía por la Universidad de Barcelona


jueves, 25 de marzo de 2010