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Comprender y aprender con nuestros ADOLESCENTES

Portada AdolescentesPinceladas para entender y gestionar esta etapa de la vida de nuestros hijos.

¿Qué recuerdas de ti cuando eras adolescente?
Yo, entre tantos detalles, destaco esta frase que me enviaron como mensaje cuando tenía  13 años: “Dentro de ti hay una energía inmensa que necesita ser canalizada”.

Estas simples palabras fueron la “Gota mágica” para comprenderme y sacarme de un embudo. Por suerte fue un mensaje positivo porque si hubiera sido negativo, en lugar de impulsarme a caminar, posiblemente me hubiera inmovilizado. En la adolescencia aprendemos a escondernos o liberarnos.

AdolescenteSegún el Vedanta Advaita (Sistema filosófico que tiene por característica principal analizar la mente), en esta etapa se afianzan dos facetas de la mente: la que caracteriza lo que llamamos “yo” y la que procesa la información en forma de actividad mental. Es decir, la faceta que genera el sentido de lo propio y la que genera sentido de diferenciación o de duda. Uno comienza a darse cuenta de las diferencias: “Lo que yo soy y lo que no soy”, lo que forma parte del mundo interno y externo. Sin embargo, las referencias para situarse son incipientes porque la mente está en construcción y las pautas aún no son claras.

Por esto, el mundo emocional se desborda al mismo tiempo que la vida exige “identificación”. En este torbellino, el adolescente busca una localización y manifiesta una manera propia a partir de: la ropa-moda, decorar la habitación, tener una “cuadrilla”, vocabulario propio, entre otros aspectos, que propicien sentirse “uno mismo”. Dependiendo del contexto familiar, la relación puede ser de lucha donde todos intentan sobrevivir. Este estado de “desavenencia” impide la posibilidad de aprendizaje, y por ello te ofrezco algunas pautas que pueden ayudarte, como padre/madre/educador, a entender y gestionar la relación desde otro punto.


CompartiendoAprender sobre sí mismo.

Como adultos, podemos ofrecer a nuestros hijos y alumnos la posibilidad de comprender su propia forma de ser. Sus tendencias físicas, psíquicas, energéticas y espirituales. Ayudarlos a reconocer los hábitos constructivos y conflictos. Las habilidades que les permitirá fluir de forma natural y espontánea. Identificar las dificultades para superarlas y los mecanismos de defensa establecidos, para no encarcelarse en ellos. Detectar las zonas del cuerpo que se tensan, las que se utilizan para desahogarse o las que abandonan. Identificar las características de su sistema nervioso. Reconocer el rol social que ocupa en su grupo, entre otros factores a indagar.

Nos aplicamos esta reflexión como oportunidad para reconocer lo que los adolescentes nos despiertan.

Desarrollar la capacidad de conocerse no se restringe a “me gusta” o “no me gusta”. Somos la suma de nuestros hábitos. A medida que comprendemos nuestra forma de ser, podemos fluir desde nuestros talentos y estar en paz con nosotros mismos.

Amor adolescenteAprender de lo que siente.

Acompañar el despertar de sentimientos, sensualidad, del descubrirse a sí mismo y al otro. En lugar de investigar sólo en la calle, facilitemos espacios sanos para investigar sobre “¿Qué me está pasando?” o “¿Qué es esto o aquello?”. Con mi hija por ejemplo, llevamos 3 años participando de un grupo de madres e hijas, donde dialogamos sobre innumerables temas y celebramos la vida. La experiencia es enriquecedora e incentivamos a que madres y padres promuevan estos tipos de espacio con sus hijos.

Como inicio a la etapa de libertad del sentir, fomentemos la comunicación para cultivar la confianza. Poder hablar abiertamente de lo que se piensa, siente, sueña… Hacer preguntas para generar debates de temas interesantes vinculados al mundo, amor, amistad, filosofía… Que los adultos hablen de sus experiencias e inquietudes,  no desde la moral sino como intercambio de experiencia vivida.

Darles herramientas para comprender y gestionar el mundo emocional. Poder observar los pensamientos y las emociones permite asimilarlos y comprenderlos, en lugar de identificarse con ellos, sufrir o aislarse psicológicamente. Seguramente esto evitaría los trastornos emocionales, el bullying y muchos de los conflictos familiares.

adolescente creativoFomentar actividades creativas que faciliten la expresión como: juego, teatro, música, danza, plástica, oratoria, deporte, clown… Al pronunciar hacia fuera lo que se cuece adentro, abre la posibilidad de transformar los sentimientos y nutrirse de ellos sanamente.

Favorecer la educación de la interioridad para cultivar la gestión de la atención y poder sostenerla presencialmente, a través de actividades como: la meditación, yoga y arteterapia.


Aprender a escoger el camino.

La adolescencia abre paso a experiencias propias que pueden ser intensas y nuevas – emociones profundas, sexualidad, cuerpo, amigos, alcohol, tabaco, drogas… Es un regalo cuando el joven tiene directrices y referencias para saber elegir su camino.

Esto se construye cuando ofrecemos las estructuras básicas anteriormente citadas. Si no hemos podido hacerlo, intentemos ahora no entrar en confrontación. En lugar de ser “enemigo”, busca empatizar, comprender su mundo, respetar sus amistades, ser cercano y conocer su espacio social. No como controlador, sino como un elemento de soporte o referencia que está ahí porque hay confianza, lo comprende y porque para él es una certeza.


enemigosComo adultos nos toca aprender a soltar.

El adolescente al intentar definir su identidad, se muestra “transgresor” o a veces “rebelde” respecto a su entorno. Va en contra a lo establecido. Esta actitud pone a prueba nuestras debilidades. Y se refleja como etapa de desencuentro, donde los padres dejan de ser perfectos o los únicos patrones de referencia. La pérdida del control sobre los hijos puede ser vivida como pérdida de identidad como padres. Nos toca aprender a acompañar sin apropiación. Somos “hospederos” de nuestros hijos. Puede ser duro ver que no somos tan necesarios, pero tenemos la oportunidad de crecer con ellos como personas.

Educar sin culpar a nuestros hijos o a nosotros mismos. El castigo o la autoagresión no generan comprensión. Es importante permitir fluir. Saber cuándo colocar límites, retener o soltar.

Los hijos son una oportunidad para aprender de nosotros mismos. La adolescencia es un momento de vitalidad, en lugar de vivirla como lucha es posible disfrutar de su alegría.

Por su complejidad y desafío, podríamos profundizar y ejemplificar cada uno de estos temas. La idea aquí es lanzar estas «pinceladas» como incentivo a seguir  investigando. Para ello, si te apetece o lo necesitas, estaré encantada de profundizar,  aclarar ideas o ayudarte en mi consulta o vía online.

Inez

Inez Marçal
Doctora en arte y educación
Investigadora sobre la comprensión emocional.
Profesora y arteterapeuta
inezmarcal.wordpress.com


Más información sobre Adolescencia visita estos enlaces:

Adolescentes: guía para padres y madres
Vedanta Advaita – educación

Además de consulta privada, Inez Marçal organiza talleres y charlas para padres y educadores, dónde aprenderás interesantes herramientas que ayudan a mejorar la relación con los adolescentes y como parte de tu propio crecimiento personal.  Visita su agenda AQUÍ


domingo, 7 de febrero de 2016