La terapía Gestalt
La Terapia Gestáltica, al enfatizar el continuo de conciencia de uno mismo y del mundo, se convierte en una forma de vida y de sentir, que parte de la experiencia propia.
La Terapia Gestalt fue creada por Fritz Perls (1893-1970). Se enmarca dentro de las corrientes humanistas que surgieron en los años sesenta como herramientas alternativas o complementarias al conductismo y al psicoanálisis. La Terapia Gestalt debe su nombre a la escuela alemana de la Gestalt que estudia la manera en que percibimos la realidad. La palabra Gestalt significa “forma, estructura, configuración o totalidad”, y sugiere una visión de la realidad y de las personas como un todo, con propiedades que no pueden derivarse únicamente de la suma de sus partes.
Fritz Perls tomó algunas ideas del psicoanálisis, de la fenomenología y del existencialismo. También incluyó las vivencias del cuerpo y la expresión de las emociones en la terapia, saliéndose de un estilo meramente verbal y conceptual. Además, debido a sus influencias teatrales y de J. Moreno, creador del psicodrama, desarrolló técnicas activas, teatrales, escénicas y psicodramáticas. De esta manera la Terapia Gestalt aportó vida, tensión y realidad al espacio terapéutico.
Al ser fenomenológica, la Terapia Gestalt trabaja con la experiencia que surge en las personas en el momento presente. Interpela sobre sus vivencias en el aquí y ahora. Apunta hacia nuestra verdad interior momento a momento, para poder respetarla, en lugar de ser guiados por un auto concepto inventado o nuestras herencias familiares. En la terapia Gestalt la tarea del terapeuta consiste en procurar que se tome conciencia de todo lo que somos y vivimos a cada momento y facilitar su proceso de integración o resolución. Se prioriza el darse cuenta de todos los ámbitos de nuestra experiencia: los pensamientos, los sentimientos, las sensaciones corporales, la percepción del entorno y de los demás. Con el objetivo de tomar responsabilidad por nuestras vivencias, sean las que sean. Claudio Naranjo, uno de los más esclarecidos exponentes de la terapia Gestalt, formula lo esencial de la Gestalt como el desarrollo de una actitud en estos tres ejes: - Presencia, es decir, todo se encuentra en el momento presente, - Conciencia, es el recurso que nos permite iluminar nuestra realidad, y- Responsabilidad, eso es, cada uno se hace cargo de sus propios asuntos, evitando las manipulaciones de los demás, para lograr el verdadero sostén interior en uno mismo.
La Terapia Gestalt es también un abordaje holístico: toda persona es una unidad de mente, corazón, cuerpo y espíritu y debe ser tratada como tal, en lugar de crear compartimentos estancos y abordajes parciales. En el mismo sentido lo personal, relacional y transpersonal del ser humano está siempre presente y por tanto es artificial enfocar solo una dimensión descuidando las otras. Por ejemplo cuando decimos soy dulce o irritable, estamos atribuyéndonos categorías de ser, pero no debemos olvidar que somos así en ciertos contextos y espacios o con ciertas personas, pero no siempre. Personas y contextos están en constante interacción.
Otro concepto crucial de la Terapia Gestalt es el de la autorregulación organísmica. Las personas y de hecho cualquier organismo vivo tiende a organizarse de la forma más adaptativa y creativa posible en un momento determinado. Por tanto las patologías o padecimientos son intentos equivocados e insatisfactorios de adaptarse a contextos difíciles. El trabajo terapéutico no consistirá en extirpar lo supuestamente patógeno sino en buscar alternativas más creativas y saludables que lo hagan innecesario. A menudo se trata de dejar de impedirse ser lo que verdaderamente somos. O sea, desarrollar amor hacia nosotros mismo y nuestras partes internas.
Fritz Perls repetía que la Terapia Gestalt es algo demasiado bueno para limitarlo a las personas enfermas y neuróticas. En este sentido, por un lado, cubre una función remediativa al resolver los síntomas o problemas que se presentan, pero por otro lado es un abordaje de crecimiento y desarrollo, al enfatizar el despliegue de actitudes saludables, de auto conocimiento, autorrealización y de goce de vida.
Entre las técnicas más conocidas de la terapia Gestalt encontramos la de la silla vacía, los diálogos de partes internas, la integración de polaridades, y el trabajo con síntomas corporales y con los sueños. Todas ellas al servicio de la unión y la integración.
Cómo es una sesión
En una sesión de terapia Gestalt el terapeuta trabaja con lo que trae el cliente, con el tema que le inquieta, o lo que surge en el aquí y ahora de la sesión, tanto puede ser lo que esta sintiendo el cliente en su vida como la misma relación entre cliente y terapeuta.
El terapeuta ayuda a que el cliente tenga una completa percepción de aquello que está en juego en sus asuntos para que pueda tomar una mayor responsabilidad y orientarse en la vida con más congruencia consigo mismo y con el entorno. Por ejemplo ayuda al cliente a darse cuenta de lo que esta sintiendo sobre algo y también le puede pedir que focalice su atención en sus sensaciones corporales, como una manera de traerlo al presente.
En un segundo momento si el terapeuta lo considera oportuno, propone un experimento o ejercicio gestáltico, como una silla vacía o el trabajo con algún sueño, o la dramatización de una escena del pasado. Con el objetivo de que el cliente tenga una experiencia vivida, que le permita integrar las partes del conflicto que esta teniendo en ese momento y abrir una nuevo camino para su vida.
A quien puede ayudar
La terapia Gestalt esta dirigida a la resolución de cualquier problemática de tipo psicológico, familiar o de relación, y también es muy útil en la clarificación de crisis o encrucijadas vitales. Además provee procesos de cambio y transformación caracterial y de crecimiento y desarrollo para las personas que lo deseen.
Duración
Des tres meses a dos años, las sesiones acostumbran a ser de una hora y una vez por semana o menos cuando el proceso está avanzado. Algunos terapeutas acuerdan un número pequeño de sesiones al principio, entre seis y ocho, y luego se evalúa sus resultados para decidir proseguir o no.
Joan Garriga y Mireia Darder es Psicólogo. Terapeuta gestáltico. Trainer Diplomado en PNL. Discípulo y colaborador en el programa SAT de Claudio Naranjo. Miembro fundador del Institut Gestalt, de la AEPNL y titular de la AETG. Psicoterapeuta reconocido por la FEAP. Desde 1999 trabaja con Constelaciones Familiares. Ex-presidente de la Asociación Bert Hellinger.
Mireia Darder es Dra. en Psicología. Terapeuta gestáltica. Trainer en PNL. Técnica en Animación Socio-Cultural. Formada en Psicoterapia Integrativa en el programa SAT. Miembro fundador del Institut Gestalt y titular de la AETG. Psicoterapeuta reconocida por la FEAP. Profesora de la Universitat Ramon Llull (1997-2003).
Para más información sobre publicaciones:
www.rigden-institutgestalt.com














